miércoles, 16 de abril de 2008

Anacronismo.






Casi como si no estuviera.

Como si de un momento a otro fuera invisible.

Otro,


e invisible.


Profundo, hondo, no hay casi espacio.
Y a pesar, se siente vacío.


Todos los lugares en el mundo,
todas las puertas,
todas las piernas,
hoy no me sostienen.

Porque no peso. Ni siquiera me sienten.

Hasta mi, la ausencia se me escapa.


Cuántas palabras millas horas deberás cruzar para hundirte en este puente.

Tan solo un sonido,
fino,
tenue.

Imperceptible,
inexistente.

La melodia de un auto-exilio.

De una encadenada cantidad de imágenes inconexas.


Suspendido
.


A la suerte, a la deriva.


Sabes dónde estoy?

Si lo supieras, yo te lo habría dicho.
Pero los ojos se escaparon.

Y si me tuvieras delante,
no me encontrarías.
Dificilmente lo harías.


Y estoy acá, en las palabras huecas, en las gesticulaciones vacìas,
en las expresiones carentes de sentido, aparente.

En las comunicaciones que confunden,
en las letras que se escapan.

Y latitud, tal vez, algún día esté será nuestro secreto.

Yo no escribo.
Nunca lo hice.
Nunca lo haré,
y siempre,
hasta los vértices,

lo negaré.